Thursday, August 1, 2013

Trabajo de oficina, oh no


La Corresponsal de InteRDom, Giselle, ha completado el primer año de su Licenciatura en
Por: Giselle Deñó
Ciencias Políticas en Sciences Po, en Reims, Francia. Actualmente participa en el programa Estudiantes Internacionales Dominicanos 2013, de 10 semanas de duración. Usted puede leer más acerca de Giselle y de su participación en el Programa de Corresponsales aquí.


La República Dominicana cuenta con dos sesiones legislativas, una que comienza el 27 de febrero y la otra programada para el 16 de agosto. Bueno, esta semana el Congreso estaba terminando cada pequeño fragmento de documento jurídico que tenía sobre la mesa antes de terminar la primera sesión legislativa del 2013. Cada diputado tenía algo que decir; algunos estaban luchando hasta con sus garras salidas para lograr que sus iniciativas fuesen aprobadas; otros refutaban vehementemente las ideas de sus contrapartes, y, perdón por la expresión, la oficina era un infierno. Recibimos expediente tras expediente, transcripciones tras transcripciones, actas, cartas, contratos, por mencionar solo algunos. Conocen la frase: "Se está haciendo historia?" Esta semana, eso era EXACTAMENTE LO QUE ESTABA OCURRIENDO. La Cámara de Diputados aprobó un proyecto de ley sobre Normativa Salarial que tiene por objeto hacer que la administración pública sea más equitativa y justa; enmiendas al Código Penal, que hacen la ley más dura para los delincuentes juveniles; un convenio con importantes universidades dominicanas para realizar pasantías en distintas áreas de la Cámara de Diputados, algo que nunca antes se había hecho; y un par de otros documentos jurídicos trascendentales de que no voy a mencionar para no aburrirles.

El Congreso
Foto por:
http://www.panoramio.com/photo/21581233
La acción estaba ocurriendo no sólo en la Cámara de Diputados sino también en nuestra oficina, y particularmente conmigo también. Finalmente hice las paces con la tecnología ya que tuve que hacer un amplio uso de ella. El café y yo nos convertimos en mejores amigos, aunque anteriormente únicamente teníamos una relación más o menos difícil. El traje y vestimenta formal llegaron a ser naturales para mí cuando me vestía por las mañanas. Sí, el trabajo de oficina, lo que había temido tanto cuando niña, se había convertido en mi rutina diaria. Después de todo no es tan malo. Me encanta lo que hago y, triste pero cierto, mis sueños y aspiraciones apuntan a un montón de trabajo administrativo llevado a cabo principalmente en una oficina. La dicotomía viene de mi amor por la naturaleza, mi amor por estar al aire libre. ¿Cómo conciliar estos dos mundos tan distintos? Tal vez es demasiado pronto para tener la respuesta, pero esta semana de mi pasantía ha hecho esta disyuntiva aún más clara de lo que era antes. Estoy lidiando muy bien con el trabajo de oficina, no tengo quejas. Debo admitir que tengo algún tipo de reacción alérgica esporádica y repentina hacia las paredes blancas, en cuyo caso me pongo a cantar o simplemente bromeo con mis colegas. Malge y Domingo (ambos en la foto) están ahora muy cerca de mí y se han convertido en el equilibrio necesario para mi trabajo en la oficina. Almorzamos juntos en la cafetería del edificio, nuestro refugio. Cruzamos la calle para comprar empanadas en un puesto de "frituras" entre un expediente y el siguiente. Por encima de todo, ellos son mis profesores de derecho cada vez que estoy atascada y no sé qué hacer.

Mi pasantía me ha permitido echar un rápido vistazo a lo que podría ser un posible futuro para mí, y si se trata de trabajo de oficina, entonces que así sea. 

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