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| Por: Carlos Gonzalez |
El Corresponsal de InteRDom, Carlos, ha completado tres años de su licenciatura en ciencias políticas en la Universidad de St. Peter en Nueva Jersey. Está participando en el Programa de Verano Caribeño 2013 de 10 semanas de duración. Para aprender más acerca de Carlos y sobre su participación en el programa de Corresponsales, puede ver su perfil aquí. **Traducción realizada por Carlos.**
Cuando planeo un viaje de fin de semana para desaparecerme de todas las locuras de donde vivo, planeo cuidadosamente por donde me voy a quedar, donde voy ha ir, y cuando voy. Esta vez, no hice nada de eso. Krysta (otra pasante del programa) pensó en una gran idea para escapar la ciudad y ir a 27 charcos por el fin de semana. Yo no sabía que ibamos hacer ya que Krysta había planificado todo en detalle. Lo siquiente que supe, llegamos a Cabarete en el norte de la isla.
Cuando llegamos a Cabarate, inmediatamente note los turístas europeos. Siempre he pensado que era raro que hay tantos europeos que trabajan y vienen a la RD como turístas. Esto incluye a italianos, francéses, brítanicos y españoles. Antes de llegar a el país, no esperaba cuantos europeos vienen aquí.
Llegamos al hostel, cual tenía un ambiente de cabina, y los trabajadores eran muy amigables. En el hostel nos encontramos con gente de todo el mundo que estaban disfrutando las frutas de la RD.
Ese mismo día fuimos a la playa y nos quedamos ahí toda la tarde, y los tres de nosotros nos relajamos y disfrutamos el sol, el océano y la vista panorámica de la playa Cabarete. La próxima mañana nos levantamos temprano para viajar a los 27 charcos, que nos tomo como hora y media.
En los charcos, nosotros caminamos como treinta minutos a la vigésima, cuando Alex (otra pasante) y yo brincamos de un acantilado al agua. El miedo no era tan facíl de olvidar. Los guías nos estaban empujandonos para brincar, diciendonos que no había nada que tenerle miedo y estaba seguro para brincar. Alex brinco primero, y yo despues. El sensación despues de brincar tan alto era estimutable. Los otros charcos eran mas pequeños, pero también divertidos. Era bueno tener el primer charco para hacernos mas facíl los menos miedosos.
El viaje para Santo Domingo era mas aburrido. Solamente estaba pensando en quedarme en Cabarete en la playa y disfrutando los charcos. Supongo que la próxima vez no voy a planificar mi viaje de fin de semana.
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| Por: Alexandria Rogers |
Alexandria,
Corresponsal de InteRDom, ha completado tres años de su Licenciatura en
Administración de Deportes y español en la Universidad de Miami,
Florida. Está participando en el Programa de Verano Caribeño 2013 de 10
semanas de duración. Usted puede leer más acerca de Alexandria y de su
participación en el Programa de Corresponsales aquí.
Ahora que quedan menos de dos semanas en el país, no puedo creer que mi estadía aquí ha pasado tan rápido! Si bien estoy muy emocionada de ver a mis amigos y familia de nuevo en los Estados Unidos, no puedo evitar sentirme triste de tener que dejar a los amigos que he conocido aquí, tanto socialmente como en el trabajo, y este hermoso país que ha sido mi hogar durante las últimas 10 semanas. Siento que fue tan solo ayer que llegué, llena de emoción, en camino a mi nuevo apartamento. Ahora, estoy tratando de aprovechar el tiempo que me queda y prolongar la experiencia.
El fin de semana pasada, dos amigos y yo nos aventuramos a Cabarete e Imbert. Tomamos el Caribe Tours, la versión dominicana del Megabus estadounidense, que fue un largo viaje muy relajante. Cabarete es un pequeño pueblo costero en la zona norte del país. La playa está llena de restaurantes y al mirar hacia el océano se puede ver un gran número de kite-surfers y wind-surfers. También nos alojamos en un lindo albergue local por sólo $20 (el desayuno y la cena estaban incluidos). Nunca olvidaré Cabarete porque es el lugar donde realicé mi primer paseo en un motoconcho*! Andar en motoconcho en "el campo" (definitivamente no en la ciudad) fue una de las últimas cosas en mi lista de cosas por hacer, y estaba muy emocionada de poder montarme en uno! Mis amigos me decían que a medida que me sobrepasaban, todo lo que podían ver era una gran sonrisa en mi rostro. Después de pasar la noche en Cabarete, llegó la hora de partir hacia Imbert.
Imbert es un pueblo de montaña en el norte del país. Viajamos alrededor de una hora en una guagua que tenía capacidad para 12 pasajeros pero que, en un momento dado, sin duda alguna tenía 25 personas en el interior! Una vez que llegamos a Imbert, nos fuimos a 27 charcos, que es un recorrido de aventura que tiene 27 cascadas y las personas realizan un tour guiado a través de ellas. Después de obtener nuestros chalecos salvavidas y cascos, mis amigos y yo fuimos presentados a nuestro guía turístico quien tenía 17 años. El guía nos llevó a través de la selva y después de comer mangos y de una hora de caminata llegamos a la primera cascada. Podíamos deslizarnos hacia abajo o saltar desde un acantilado bastante empinado, y aunque no me gustan las alturas, decidí saltar. Estaba muy asustada, pero muy feliz de haberlo hecho. Mis amigos y yo completamos el recorrido de 12 cascadas y definitivamente es una experiencia que otras personas deberían realizar! Después de nuestro almuerzo buffet en 27 charcos, llegó el momento de regresar a Imbert... lo que significa... la hora de los motoconchos! Me encantaba montar por el campo!
Al llegar a Puerto Plata de camino a casa, nuestra escapada de fin de semana llegó a su fin.
*Ni
el programa InteRDom ni sus instituciones matrices, GFDD y FUNGLODE,
promueven el uso de taxis de dos ruedas o "motoconchos" como una forma
de transporte. Se ha informado a los estudiantes sobre los riesgos de
conducirse en estos vehículos, tanto antes de su partida como durante la
orientación del programa, y ellos entienden que al conducirse en los
mismos lo están haciendo bajo su propio riesgo.*